El poder de nuestras manos

Los profesionales que trabajamos en las unidades neonatales tenemos una gran responsabilidad. Manejamos aparatos de alta complejidad, realizamos técnicas que requieren precisión y preparamos medicación calculando siempre  la dosis exacta para cada paciente, donde un error de milímetros o mililitros puede causar daño o incluso la muerte.

Pero nuestra responsabilidad va mucho más allá de eso, en nuestras manos está cuidar y proteger a nuestros pequeños pacientes, procurarles confort o provocarles estrés, escuchar su lenguaje o seguir el ritmo de la unidad desoyendo sus señales, pensar en lo que estamos haciendo y sus consecuencias o pensar en la siguiente tarea a realizar.

Desde que oí hablar por primera vez de los cuidados centrados en el desarrollo, sentí que caía sobre mí una responsabilidad inmensa, saber que de la forma de cuidar a mis pequeños pacientes dependía su desarrollo cerebral fue un shock. Sentí que mi trabajo era aún más importante y lleno de sentido de lo que hasta ese momento había imaginado.

Desde entonces y a medida que he ido desarrollando mis conocimientos en este campo, he sido cada vez más consciente del poder que tengo en mis manos y de cómo ponerlo al servicio de los pacientes más pequeños.

Cuando nos ponemos delante de una incubadora, tomémonos unos segundos para pensar en lo que vamos a hacer y lo que esto supone para un bebé prematuro, unos segundos pueden parecer mucho tiempo cuando el trabajo nos desborda pero son necesarios para tomar conciencia de lo que vamos a hacer, de cómo lo vamos a hacer y de las posibles consecuencias para nuestro paciente que, por no ser evidentes en el momento, podemos, más de una vez, obviarlas.

Abramos las puertas de la incubadora evitando que se golpeen, acerquemos nuestras manos al bebé suavemente, colocarlas sobre él, que pueda sentir su peso unos instantes, darles tiempo para que pueda salir del sueño despacio sin sobresaltos, cuando comience a moverse será el momento idóneo para iniciar la manipulación.

No olvidemos que cualquier manipulación es mejor tolerada si se hace entre dos personas, la contención constante disminuye notablemente su estrés, y es condición imprescindible para la manipulación, cuando el bebé pesa menos de 1500gr.

Es verdad que no siempre hay una compañera disponible para ayudarnos, pero los padres casi siempre están ahí, deseosos de colaborar con nosotros, de cuidar y consolar a sus bebés. Mostrarles cómo hacerlo, con ellos haremos el mejor equipo. Cuando los padres se sienten partícipes del cuidado de sus hijos y además nosotros les señalamos las respuestas de su bebé a cada uno de sus gestos, estamos contribuyendo a crecer y fortalecer el vínculo entre ellos. Poco a poco se van conociendo, van entendiendo sus necesidades especiales por haber nacido antes de tiempo, van aprendiendo de nuestra manera de cuidar que les muestra cómo hacerlo, nosotros somos su espejo y ellos el reflejo de lo que hacemos, una razón más para ser conscientes de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.

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2 comments

  • Me ha gustado mucho,muchas gracias por la entrada.
    Es una gran responsabilidad y una suerte que como enfermeros nuestro buen hacer pueda repercutir tan positivamente en el presente y futuro de aquel que cuidamos y además haciendo partícipe a los padres.Los cuidados centrados en el desarrollo para mi es el culmen de la enfermería. ….CUIDADO con mayúscula y también integral. Y conseguir que los padres sean protagonistas y que nuestra atención sea humanidad a.Sin duda un reto y una suerte tener la oportunidad de trabajar con ellos.

  • Gracias por tu comentario Mariluz.
    Efectivamente los Cuidados Centrados en el Desarrollo y la familia representan la esencia del cuidado, la esencia de nuestra profesión. Por eso, al igual que tú yo me siento realmente privilegiada de poder trabajar con nuestros pequeños pacientes y de acompañar a las familias en un momento de sus vida tan importante.
    Apoyar a las familias para que sean protagonistas del cuidado de sus bebés es todo un reto y cuando sucede y vemos a unos padres empoderados, es nuestra mayor recompensa.

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