Carmen madre de Daniela, bebé con cardiopatía.

Carmen madre de Daniela, bebé con cardiopatía.

Hola a todos; soy Carmen, mamá de Daniela, y voy a tratar de contar mi experiencia en este hospital; cuando un hijo/hija está enfermo, a los padres todo nos asusta, pero sobre todo estar lejos o sin nuestros hijos, parece que si estamos cerca o pendientes, todo irá mejor; y eso con un catarro o cualquier otra enfermedad leve que les impida ir a cole, o al instituto… y nosotros/as? Como vamos a trabajar ese día o días? Creo que a todos nos gustaría permanecer al lado de nuestro hijo/a y tratar de ayudarle en su cura; pues bien, eso fue lo que nos ocurrió a nosotros, pero multiplicado por un millón de veces, cuando nuestra hija tuvo que permanecer hospitalizada desde que nació hasta aproximadamente los tres meses.

Todo desde el principio fue distinto, a veces duro y a veces lleno de felicidad; lo más antinatural era mi sentimiento, yo había tenido otra niña y no me acordaba de cómo era su carita, ni sabía a quien se parecía, … no me acordaba! La había visto a penas un segundo y yo estaba recuperándome del parto sin tenerla cerca; por fin pude ir a la UCI a verla, tocarla, pude darle pecho tres o cuatro días, antes de su operación; desde ese primer momento, mi motor diario era y sigue siendo, tratar de permanecer el máximo tiempo posible a su lado; agarrarle la manita, cantarle al oído, tenerla en brazos (cuando se podía) o simplemente estar cerca de ella; la curación de mi hija pasó por diferentes fases y nosotros tuvimos que ir aprendiendo a querer a nuestra hija en cada una de ellas: cuando podíamos estar más cerca y más tiempo con ella y cuando no.

Dicho aprendizaje implica una adaptación tremenda por nuestra parte, ¿hoy podremos tenerla en brazos? ¡le habrán quitado ya las “gafitas”? “un pasito para adelante, dos para atrás” Buf! Lo estábamos viviendo como una carrera sin final. Pero, estábamos con ella, demostrando todo lo que la queremos, a su lado en una lucha durísima y probablemente, la más importante de su vida, subidos en la montaña rusa emocional de la curación de nuestra hija, pero CON ELLA.

Muchas veces me pregunto cómo hubiéramos vivido nosotros esta experiencia, que nos ha marcado de por vida, sin ver a nuestra hija? sin acordarnos de su carita? sin poder ayudarla, porque mis caricias, mi voz y mi presencia estaban dirigidas a comunicarme con mi pequeña, a trasmitirle todo mi amor de madre y toda la fuerza para que ella luchara y supiera que la queremos por encima de todo. Esta fue mi pequeña aportación en su curación, o al menos, así lo siento yo.

La UCI, cuidados medios, planta… todo es nuevo para nosotros, nos parecen los peldaños necesarios a superar para la curación de nuestros hijos, a veces van en este orden y a veces no, pero creo muy importante que las interacciones (contacto, voz, olor, leche materna, emociones…) con nuestros hijos en dichos lugares, donde permanecen hospitalizados varios meses, cuanto más se asemejen y acerquen a la normalidad y traten de parecerse lo máximo posible a ella, la experiencia para ambos, niños y padres se enriquecerá con grandes beneficios emocionales.

No quiero dejar de dar GRACIAS en muy mayúsculas a todo el equipo que atendió a Daniela, y por añadidura, a nosotros, por su empatía y comprensión y sobre todo, por la gran profesionalidad que han demostrado con nuestra hija.

¡Muchísimas gracias una y mil veces!

Carmen

Carmen
Madre de Daniela, cardiopatía

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enfermedad

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