Quilotórax y lactancia materna

El quilotórax es la acumulación de linfa en la cavidad pleural.

Se trata de un problema muy poco común, algo que sólo vemos en algunas unidades neonatales. Puede ser congénito, unido a otros problemas, o aparecer como complicación tras una intervención quirúrgica por una cardiopatía congénita.

Los objetivos del tratamiento,  son aliviar la afectación respiratoria, mantener un estado nutricional adecuado, intentar disminuir la producción de quilo y disminuir la morbilidad.

El Dr Paricio con la generosidad que le caracteriza, soportó mi insistencia para que escribiera sobre esta patología, y lo hizo en esta  entrada en su blog de Apilam.

Ahí explica muy bien de qué se trata y qué tratamiento precisa. Como dice, el tratamiento se basa en medidas dietéticas, farmacológicas y quirúrgicas.

Se deja de dar de comer al bebé, lo que llamamos, dieta absoluta. Y luego, poco a poco, se comienza a alimentarlo con cantidades crecientes de leche sin grasa. Existes fórmulas infantiles especiales para estos casos.

Pero…¿y si la leche materna se pudiera desgrasar?¿Se podría entonces administrar al bebé?

¿No están acaso las estanterías de los supermercados llenas de leches desnatadas?¿Se puede “desnatar” la leche humana?

En la web de LLL encontramos el testimonio de una madre que se enfrentó al equipo médico cuando su hijo sufrió un quilotórax. Ella finalmente no consiguió amamantar a su hijo, pero sí darle su leche: desgrasada, de forma casera, centrifugándola en casa. Consiguió que la analizaran para comprobar que efectivamente cumplía todos los requisitos.

Hace años escuchamos en Bilbao, en un Simposium de La Liga de la Leche de Euskadi a una neonatóloga IBCLC hablar de cardiopatías congénitas. Al finalizar me acerqué para preguntarle sobre este tema. Me dijo que había peleado años para conseguir que en su Unidad hubiera una centrifugadora para dar leche materna desgrasada a estos bebés. Entonces…¡en algunos sitios ya se está haciendo!

El quilotórax es un problema que puede requerir mucho tiempo para resolverse, a veces muchas semanas. Hoy por hoy, lo único que les podemos pedir a estas madres es que continúen con la extracción para mantener la producción hasta que se resuelva. Pero el esfuerzo es tan grande y tan poco motivador que la mayoría abandonan. Es perfectamente comprensible sucumbir ante algo así.

Sólo nos queda seguir difundiendo esta información, y confiar en que algún día, a base de insistir, algún neonatólogo se interese por el tema y se ponga manos a la obra. Son muy pocos casos, pero sabemos lo que supone para una madre  y las posibilidades de destete precoz que fácilmente se pueden dar.

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