Que tus manos transmitan amor

Maisa y yo, trabajamos en una UCIN de tercer nivel, esto significa que trabajamos con recién nacidos con patologías muy graves. La tecnología rodea al bebé, hasta el punto que apenas se le puede ver entre tanta máquina extraña y ruidosa.

Muchos días nuestro trabajo se centra en esa tecnología: calibramos aparatos, configuramos monitores, cambiamos parámetros, bajamos/subimos asistencia, vigilamos curvas y cifras, hacemos pruebas diagnósticas… También necesitamos realizar muchas técnicas, algunas complejas debido al tamaño de nuestros pacientes: canalizamos vías, colocamos tubos y sondas de todo tipo en lugares insospechados, extraemos analíticas y muestras  diferentes…

Y hay días que el trabajo es tanto y tan técnico que no da tiempo a más.

Pero, y ¿dónde queda nuestro pequeño paciente en esta actividad frenética tan especializada, sofisticada y tecnificada? ¿Dónde esos cuidados humanizados de los que ya hemos hablado otras otras entradas anteriores?

Un día tuve una breve conversación con una gran persona y conocida profesional de la lactancia, en la que lamentaba que a veces mi trabajo fuera ese, tan alejado de las personas, no quise ser enfermera para tratar con máquinas, sino con personas. Después de ofrecerme una breve pero contundente dosis de empatía, me dijo estas palabras: QUE TUS MANOS TRANSMITAN AMOR.

¡Gracias Kika !

Busqué la forma.

Habrá días que sea imposible, los menos, pero siempre hay tiempo aunque sólo sea para una caricia, para unas palabras cariñosas a ese bebé mientras a su lado manejas sus máquinas, para cantarle bajito si no puedes ni tocarle.

En los días buenos, cuando encuentro un rato, largo o corto, comencé a dar masajes a los bebés a término. ¿Cómo no se me ocurrió antes, si lo he hecho con mis hijos? Kika me abrió la puerta porque me hizo pensar y sentir.

Conocía el masaje Shantala, lo había practicado con mis hijos. El masaje es una herramienta universal transmitida con el lenguaje corporal, el masaje es ternura, compasión, comunicación, tranquilidad…

Tienen múltiples beneficios para los bebés: estimula el sistema nervioso, mejora el sistema respiratorio, facilita la digestión, ayuda a conciliar el sueño, fortalece el sistema muscular…

Y los bebés notan estos efectos, se relajan, se nota incluso cuando están sedados, a veces abren los ojos y me miran.

Pero el masaje también tiene efectos en quien lo da, y yo, me siento más cerca, más vinculada a estos pequeños.

Más tarde, me tropecé con este  artículo, en el que habla de masajes para bebés prematuros, pero los bebés de la Ucin son demasiado pequeños, sólo puedo hacerlo con los bebés “más grandes”.

Las UCIN son lugares de trabajo duros, pero están llenas de pequeños detalles que hacen que adoremos nuestro trabajo.

¡Gracias Kika por hacerme buscar la forma de transmitir amor a través de mis manos!

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